Claves para rendir mejor en el trabajo

Llegan los meses estivales y con ellos las altas temperaturas, los catarros por el aire acondicionado, las hojas del calendario más presentes que nunca descontando los días que faltan para las ansiadas vacaciones, pero el trabajo sigue y hay que saber enfrentarse a ello con ganas y buen humor.

Con el calor estamos más irritables, nos sube la tensión, y estamos más cansados, pero aunque el pico de trabajo desciende en verano el rendimiento y la productividad debe ser el mismo.

El trabajo en verano no es tan llevadero como en otras épocas del año, pero hay varios factores clave, como ser organizado para evitar sobresaltos en las vacaciones y ser optimista e ir al trabajo de buen humor, que nos puede hacer más tolerable la jornada intensiva.



Algunas de las claves para rendir mejor en el trabajo en verano:

1. Sé organizado: En verano el volumen de trabajo desciende considerablemente pero también el número de personas trabajando en la oficina por lo que es imprescindible ser organizado y tener claras todas las tareas que tenemos que hacer. Debemos marcarnos en la agenda aquellas que son urgentes y las que pueden esperar. Sino queremos tener ningún sobresalto en vacaciones tenemos que dejar todo bien cerrado y no dejar nada pendiente para el compañero que venga después.

2. Mentalidad positiva: En verano a veces nos puede las ganas de salir de la oficina pero hay que tener bien claro que tenemos unos objetivos que hay que cumplir sea la época del año que sea. Puede que la tarea a desempeñar no sea tan urgente pero hay que hacerla igual de bien y motivado que el resto del año.

3. Ten una temperatura óptima en la oficina: Es imprescindible trabajar con una temperatura adecuada, ya que el exceso de calor produce irritabilidad, cansancio, mal humor, impaciencia e incluso bajones de tensión, por lo que tendremos que hacer uso del aire acondicionado o un buen ventilador para trabajar más frescos. De la misma manera llevar ropa ligera y más fresquita nos hará más llevadero el calor.

4. Buen humor y optimismo: Si nos ponemos a pensar en lo que estarán haciendo los compañeros que están de vacaciones no sólo perderemos tiempo que podríamos invertir trabajando sino que eso contribuirá a ponernos de mal humor y afectará directamente a nuestro rendimiento. Es imprescindible llevarlo con optimismo (ya llegarán nuestras vacaciones) y buen humor.

5. Duerme ocho horas (y llevarás mejor el madrugón): En verano empieza la jornada intensiva y del madrugón no se escapa nadie así que es imprescindible dormir bien por la noche (los expertos recomiendan 8 horas) para poder estar frescos en el trabajo y de esta manera rendir mejor. Las salidas nocturnas tientan mucho en verano pero hay que acostarse a una hora razonable para estar despiertos en el trabajo.

6. Di adiós a las comidas pesadas y bebe mucha agua: Este es un consejo que puede servir el resto del año pero en verano más, hay que intentar comer cosas ligeras ya que las digestiones pesadas nos dan sueño y entorpecen nuestro trabajo y beber mucho agua para evitar la deshidratación que ocasiona el calor.

Ahora soy el jefe, ¿qué debo hacer?

Acabas de ser ascendido. Después de recibir las felicitaciones de tus amigos del trabajo te das cuenta de que ahora estarás a cargo de esas mismas personas. Al empezar a trabajar en el siguiente nivel jerárquico necesitas entablar nuevas relaciones con la dirección más antigua sin olvidarte de tus anteriores compañeros.

Ten en cuenta que la forma en que te perciba tu antiguo y nuevo grupo puede ser tan importante como la calidad del trabajo que llevarás a cabo. ¿Cómo asumir del mejor modo tus nuevos papeles de autoridad y responsabilidad?

Aunque cada situación es única, hay algunas estrategias generales que pueden propiciar un comienzo con confianza.
Haz una salida airosa de tu antiguo puesto. Esto significa dejar los proyectos bien encaminados, los archivos arreglados y con las actualizaciones recientes, y el camino preparado para el sucesor.
Establece buenas relaciones desde el principio. Haz un esfuerzo y conoce a tus nuevos compañeros y a todo el personal que trabajará contigo. Apréndete cuáles son sus responsabilidades.
Practica un lenguaje de inclusión. En las reuniones con el personal, en vez de utilizar frases que incluyan "yo", considera usar "nosotros" y "nuestro". Esto fomentará un sentido de colaboración.
Muestra confianza en tu equipo. Pondrán más ahínco en su trabajo y apreciarán tu confianza en ellos.
Utiliza los puntos fuertes de tus nuevos empleados. Benefíciate de la experiencia y conocimientos de los miembros del equipo que sean mayores. Averigua qué es lo que motiva a los miembros más jóvenes y fíjales objetivos.
Dirige dando ejemplo, y tu equipo te seguirá. Un curso de formación sobre dirección puede ayudarte a aprender muchas técnicas de trato con la gente en un entorno de trabajo.
No te atasques con los detalles. Ahora necesitas concentrarte en conseguir resultados por parte de los demás. Debes invertir tu tiempo en asuntos más generales y delegar responsabilidades en los subordinados directos.
Sé cuidadoso con la cultura de empresa. No cambies demasiado rápido procedimientos estándar de operación, hasta conocer perfectamente el entorno.
Desarrolla un estilo de gestión justo y coherente. Dirige a los empleados equitativamente, incluso si estás dirigiendo a antiguos amigos o gente que no te gusta.
Busca integrarte en tu nuevo grupo de profesionales y mentores. Tus compañeros de jefatura pueden proporcionarte excelentes consejos, opiniones, normas e historia relacionada con tu trabajo.
Esfuérzate en conseguir el equilibrio personal. Si tienes la sensación de que dispones de menos tiempo para la familia y las aficiones, es importante que siempre mantengas un equilibrio entre trabajo y ocio. La combinación correcta te mantendrá más centrado.
Cuídate y previene. Un ascenso puede ser emocionante, proporcionar retos y recompensas, pero también estrés. Por ello, la clave para ascender por la escalera profesional con confianza es ser consciente de los aspectos cruciales y tomar las acciones necesarias para prevenir que se conviertan en problemas.